Alto Río Percy turismo.

Alto Río Percy: turismo rural y sustentable en un marco natural patagónico

De cara al nuevo turismo, Alto Río Percy se posiciona como un destino rural y sustentable inmerso en el espectacular entorno natural patagónico. Nueva cartelería, puesta en valor de espacios y nuevos senderos, son solo algunas de las flamantes propuestas que se impulsaron. Conocé más en esta nota de Patagonia Andina.

Alto Río Percy turismo.

Turismo rural, sustentable y natural en Alto Río Percy

Alto Río Percy, se viene posicionando como un destino turístico emergente y como una alternativa más a la vasta oferta que tiene Esquel.  En este sentido, se viene trabajando en nuevas propuestas para la comunidad y los visitantes. Uno de los trabajos realizados fue la construcción de nuevos fogones; obra que se le sumó a la realización e instalación de cartelería informativa.

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Alto río Percy, una perla del turismo rural en cercanías a Esquel

En tal sentido, el plan continúa con la creación de la senda Piedra de La Aguja; un proyecto impulsado por la Asociación de Productores de Agroturismo de Alto Río Percy. Que proyecta el trazado y marcación de la senda. Este sendero inicia en el sector del estacionamiento de la oficina de Informes Turísticos del Paraje y finaliza en el establecimiento “Piedra de la Aguja”.

Pueblo de carreros

Conocido como “el pueblo de los carreros” por una tradición que perdura como legado intangible, Alto Río Percy es un pintoresco atractivo de turismo rural, ubicado muy cerca de Esquel, hacia el oeste, pasando la Laguna La Zeta. Un cordón montañoso rodea este llano y la producción regional complementa esta oferta para los que lo eligen como paseo ineludible.

La tradición de los carreros se remonta a la última década del siglo XIX; cuando los pobladores del lugar encontraban, en la extracción de leña, el principal sustento económico de la región. La vendían en Esquel, con la ayuda de pesados carros de madera tirados por bueyes. De allí les vino la denominación de “carreros”.

Un festival anual pone en el centro a esta tradición que persiste como un patrimonio vivo. Se impregna el faldeo de la montaña de un halo singular en la amalgama que complementa la oferta de producción regional; afamada por los turistas que arriban a Esquel y eligen este paseo ineludible.